El dólar paralelo cierra 2025 en Bs 9,60, consolidando una brecha cambiaria histórica

El 2025 concluye con una depreciación de facto de la moneda nacional en las calles. La cotización de Bs 9,60 marca un nuevo estándar para importadores y ahorristas, desafiando la política monetaria del Banco Central.

El dólar paralelo cierra 2025 en Bs 9,60, consolidando una brecha cambiaria histórica
Photo by Vladimir Solomianyi / Unsplash

LA PAZ — Carlos M., propietario de una importadora de insumos agrícolas en Santa Cruz, ya no revisa la cotización oficial del Banco Central de Bolivia (BCB) para fijar sus precios. Su referencia diaria, y la única que garantiza la continuidad de su negocio, llega a través de grupos cerrados de mensajería y cambistas de confianza. "Presupuestar a 6,96 es una ficción contable; la realidad operativa se paga a más de nueve", sentencia mientras revisa sus inventarios para la campaña de verano de 2026.

La experiencia de Carlos ilustra la fractura macroeconómica que definió el año fiscal en Bolivia. El dólar en el mercado paralelo cerró el 2025 cotizando en Bs 9,60, una cifra que cristaliza un año marcado por la escasez crónica de divisas y una alta volatilidad que ha reconfigurado la estructura de costos del país. Lo que comenzó como una distorsión temporal se ha transformado en un mecanismo de precios consolidado, donde la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo supera márgenes sostenibles para la ortodoxia monetaria.

El desacople del mercado

El cierre en Bs 9,60 no es solo un dato estadístico; representa la erosión de la confianza en el Boliviano como reserva de valor. Durante 2025, la economía boliviana operó bajo un sistema dual de facto: un tipo de cambio oficial subsidiado, accesible principalmente para el Estado y sectores estratégicos limitados (como la importación de combustibles), y un tipo de cambio paralelo que rige el comercio minorista, la importación de tecnología, repuestos automotrices y el ahorro privado.

Analistas financieros señalan que la volatilidad observada durante el año responde a la incapacidad del sector exportador tradicional —gas e hidrocarburos— para regenerar las Reservas Internacionales Netas (RIN) al ritmo que demanda la economía.

"El mercado ha descontado la falta de liquidez en dólares. El precio de 9,60 ya no refleja especulación pura, sino el costo real de reposición de la divisa en un entorno de oferta restringida", explica un exdirectivo del BCB consultado para este reporte.

Impacto en la cadena de suministros

La estabilización del paralelo cerca de los dos dígitos tiene implicaciones directas en la inflación subyacente. Si bien los índices oficiales de precios al consumidor (IPC) pueden mostrar variaciones moderadas gracias a los subsidios estatales, la "inflación en dólares" para bienes importados es palpable.

Las empresas se han visto obligadas a indexar sus precios al tipo de cambio paralelo para evitar la descapitalización. Esto ha generado dos fenómenos simultáneos en el mercado:

  1. Contracción de inventarios: Los importadores traen menos volumen, priorizando productos de alta rotación.
  2. Dolarización transaccional: En bienes raíces y ventas de vehículos de alta gama, el Boliviano ha dejado de ser la moneda de referencia, exigiéndose pagos en divisa extranjera o su equivalente al tipo de cambio del día.

Perspectivas para 2026

Para el gobierno, el desafío de 2026 será titánico. Mantener el tipo de cambio oficial anclado en 6,96 mientras el mercado opera a 9,60 genera incentivos perversos, como el contrabando de exportación (salida de productos subsidiados) y la subfacturación de exportaciones legales.

Los mercados financieros observan con cautela. Sin una inyección significativa de capital externo o un cambio estructural en la política cambiaria que reduzca el spread (diferencia) entre ambas cotizaciones, la presión sobre el tipo de cambio paralelo podría persistir.

Para empresarios como Carlos M., la cifra de cierre de año es una señal de alerta, pero también de resignación. La incertidumbre se ha convertido en un costo fijo más en su balance general. "Ya no esperamos que baje", concluye, "solo esperamos que deje de moverse tan rápido".